domingo, 16 de septiembre de 2012

TUS HIJOS


Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.

 No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues ellos tienen su propios pensamientos.


Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas,
porque ellas viven en la casa del mañana
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures
hacerlos semejantes a ti,
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Poema de Kahlil Gibran.  Pintura de Katie M. Breggen

Hemos llegado y estamos atravesando esas aguas bravas de la adolescencia, ese nadar a contracorriente unas veces y otras a favor del reflujo, a que nos traguen los remolinos y a flotar sobre aguas en calma. Ese barco que no se define, a medio construir, que cree tener claro el rumbo a tomar, pero no domina el manejo de la brújula. Ese barco me quita el sueño, porque no quiero que se estrelle contra los acantilados. Pero qué hacer si yo no quiero, ni debo ser el capitán de su barco. Solo me atrevo a ser el viento que sopla a su favor, que le susurra rumbos desconocidos, a ser el puerto en que refugiarse cuando la tormenta arrecia.
Este viejo capitán que le cuenta miles de historias, aventuras y desventuras, que nunca serán las suyas, porque las de él serán otras historias.

Besos marineros.

21 comentarios:

Mairló (la chica que comía margaritas) dijo...

Curioso, yo también he navegado hoy en barco, aunque el mío aún anda anclado en esa maravilloso puerto de la infancia.

No sabes Mar, cuanto temo ese otro barco, el que navega por las tormentosas aguas de la adolescencia, un barco en el que -como bien dices- deberemos permitir que sean ellos quienes tomen el timón guiándoles en la travesía con toda la paciencia y el amor del mundo.

Sí, también a mí me quita el sueño..

Me ha hechizado hoy más que nunca leerte, Mar.

Un besito con ánimo de viento a favor..

Towanda dijo...

Las palabras de Gibran me sedujeron hace ya muchos años y siempre es un lujo poder releer y releer.
Besos.

Juglar dijo...

Un lujo el poema de Kahlil Gibran. Me ayudo en la adolescencia de mis hijos y me sigue llegando hoy, que tengo nietos.
No te amargues demasiado. Lo importante es que estés cerca y cercana. Él o ella tendrá que vivir sus aciertos y sus errores para aprender y evolucionar...Y que sepan que tú estás ahí, los pies en la tierra observando su vuelo y los hombros dispuestos por si los necesitan.
¡Ánimo y un abrazo!

Mar dijo...

Mairló, soy el segundo de abordo con una mano izquierda y paciencia infinita. Mi táctica suele ser: yo te informo, luego tu decides, pero asume las consecuencias. Mientras cruzo los dedos y aguanto estoicamente su perorata.

Cómo añoro la dulce infancia. Saboreala bien.

Besos.

Mar dijo...

Hace muy poco que lo leí y encierra de manera tan bella mi sentir con el ser adolescente de mis hijos. Con el paso del tiempo se van haciendo más "personas" con una clara identidad propia, preparándose para abandonar el nido, porque ciertamente no son tuyos.

Besos.

Mar dijo...

Besos, Towanda. Se me quedó en el tintero tu nombre. Ainsss!!!

Mar dijo...

Juglar, ahí estamos siendo los cimientos que aguantan estas dos torres. Una siente inclinación por su padre y la otra por su madre y entre los dos dibujamos los planes de estrategia con la bandera de la comprensión y el amor incondicional.

Un par de besos.

Mariapi dijo...

Mar, me parece tan importante eso de que "tu decides, pero asumes las consecuencias". No sabes cómo comprendo el miedo a verles maniobrar ellos solos, por si se dan contra los acantilados...pero no hay otra manera de aprender, de crecer...¿de qué sirve nada sin libertad? Animo, es una aventura apasionante, sin riesgos, perdería mucho¿no crees?

Mercedes Pajarón dijo...

Ser padre no es fácil... y ser hijo, tampoco. Me ha venido muy bien leerte precisamente esta semana, que llevo ya dos agrias discusiones con mi madre...

Un beso, suerte y ánimo.

Magda Pérez Hervás dijo...

Muy buenas Mar, el poema me encanta pero me ha gustado más tu forma de explicar, los sentimientos, el barco... yo en alguna ocasión lo he planteado como el camino o como fruto de arbol... me parece una forma maravillosa de expresar.
Está claro que no son nuestros, en alguna ocasión he comentado como desde que estan formandose detro, mis hijos se alimentaban de mi, estabamos unidos por el cordón les daba cobijo les ayudaba a crecer, su corazón latia con fuerza gracias a ello pero su sangre no era mi sangre, los tres tienen el grupo sanguineo como su padre, poseen su sangre unica y distinta en cada uno. Son dueños de su ser y lo unico que deseo es poder ser participe de sus logros y grecimiento, siendo capaz de acopañarles en todo lo que necesiten y de dejarles ir cuando sea su momento.
Un saludo y felicidades por tu blog

Mar dijo...

Ay, Mariapi! Convencida estoy que los riesgos les ayudan a crecer, a madurar, a saber prevenir, pero no sabes como sufro para no caer en la sobreprotección y evito sobre todo caer en el autoritarismo. Ciertamente sin libertad, jamás conseguirán ser autónomos e independientes con criterio propio, sin dejarse llevar por los demás.

Un reto EDUCAR.

Mar dijo...

Mercedes, me siento la generación bisagra. Batallo con mis hijos adolescentes y también libro guerras perdidas con mi madre ya mayor que parece esté sufriendo una regresión a la adolescencia, pero con la autoridad de una madre que me deja sin margen de maniobra. Verdaderamente difícil.

Ánimo, porque indudablemente las seguimos queriendo!

Besos.

Mar dijo...

Magda, encantada de recibirte en mi casa.
La poesía de Gibran me sirvió de espoleta para sublimar el sentir de la individualidad de mis hijos, aunque te confieso que en el fondo las madres no hemos cortado el cordón umbilical, eso sí es infinitamente kilométrico y sin duda virtual, estamos enganchadas a ese red tan especial.

Gracias por tus palabras.

Las Gemelas del Sur dijo...

Ay!!! los hijos.

TORO SALVAJE dijo...

Soplar siempre a su favor es la mejor ayuda.

Bien.
Si.
Muy bien.

Mar dijo...

Gemelas, los hijos y los padres guardando el equilibrio en cubierta con los vaivenes del barco.

Besos.

Mar dijo...

Toro, somos capaces hasta de convertirnos en el dios Eolo si es preciso.

Un soplo, un deseo.

Towanda dijo...

Es que la estapa es dura, también para los que navegan en ella. Ánimo, que todos hemos pasado por esos puertos y estamos aquí, hechos y derechos; más o menos.
Besos.

mamaquesabe.com dijo...

El poema lo conocía y me encanta, al igual que tu reflexión, a la que añado mi buen parecer de tu determinación en el comentario de Mairlo. Creo que tus hijos tienen en ti una gran compañera de la vida y aunque de jóvenes no queramos reconocerlo y preferimos a veces quemarnos con el fuego de la vida, siempre aprendemos para intentar en el futuro, cuando seamos padres, ser al menos como los nuestros. El agradecimiento es algo que se hace de rogar cuando es hacia un padre...
Seguro que son unos excelentes chicos!

Mar dijo...

Eso, eso, más o menos derechos.jajaja!! Towanda eres genial. Aunque no sé, no sé, mi hija tiene ya unas curvas preciosas.

Besotes.

Mar dijo...

Ahí estamos, Débora, siendo su referente y su sparring en los momentos en que se desahogan y lo que más agradezco es su confianza y sinceridad que correspondo con mi confidencialidad. Son un tesoro y estupendos.

Besotes.