martes, 9 de febrero de 2010

El valor de escuchar.

"Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie más era escuchar... Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que sabía escuchar Momo era única.
Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas inteligentes. No porque dijera o preguntara algo que llevara a los demás a pensar esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda simpatía. Mientras tanto miraba al otro con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de repente cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que estaban en él."
Fragmento de la novela Momo de Michael Ende.

Momo no tiene sabiduría, es pura inocencia, no tiene prejuicios, parece un estanque de agua clara con unos relajantes peces nadando en él.
Solo nos basta que alguien nos atienda en nuestro bullicioso y caótico ir y venir de conflictos, ideas, temores e ilusiones. Abrir la puerta para que salgan ordenadamente, los reconozcamos o no y tomemos una decisión u otra.
Ese alguien que escucha, no juzga, no impone, simplemente reconoce, asiente, comprende, aunque no entienda nuestro por qué y nos sirve de catalizador.
¿Esa virtud se hereda o se aprende?
Esa capacidad de ponerse en el lugar del otro y comprender sus vivencias, su sentimientos se llama empatia y todos somos capaces de desarrollarla.
Salir de nuestra individualidad, de nuestro egocentrismo y reconocer al otro es pura evolución, entrenarla es tarea de todos.
Recordamos cuando de pequeños nos contaban historias, cuentos, aventuras y escuchabamos ensimismados, vivíamos la vida de los personajes, eramos Caperucita, Juan sin miedo, los tres cerditos, Pinocho... y recibíamos el calor humano de esa voz querida que nos mimaba.
He ahí los primeros pasos.
Que crucial es ese primer paso, la escucha, para ser capaz de dialogar después, seguidamente negociar y finalmente resolver los conflictos.
Reconozcamos el valor de escuchar a los demás, especialmente a los niños y merecidamente a los abuelos que aunque cargados de sabias experiencias, parecen que son transparentes para los demás, a pesar que lo han dado todo por sus hijos.

Un atento saludo.




12 comentarios:

Inuit dijo...

Muchísimas gracias, Mar, por tu visita y tu extenso comentario en Inuit. Nos leemos.
Inuits

Adriana Alba dijo...

Felicitaciones por tu espacio Mar!

abrazos1

Mar dijo...

Agradecida por vuestra visita por este pedacito de mundo.
Compartiremos ideas.

Ana dijo...

Efectivamente...Es importantísimo saber escuchar.

Un besazo y feliz domingo.

Mar dijo...

Hola guapa!!

ya estoy por aquí ;)

Compartimos muchas ideas, me gusta.

Besitosssssss

salvadorpliego dijo...

"Que crucial es ese primer paso..."

Este escrito es para la reflexión. Muy bonito. Te felicito.

Un fuerte abrazo.

Arwen dijo...

Te encontré y me encanta como te ha quedado la página. Y sobre Momo debería de ser lectura obligatoria para todos los niños pero eso sí, disfrutada.

Besotes. ;)

TORO SALVAJE dijo...

Pues si.
Hemos de ser más empáticos.
Intentar ponernos en el lugar del otro.
Seguro que muchos malentendidos desaparecerían.

Saludos.

Onminayas dijo...

Hola, Mar. Vengo de Calados para darte la enhorabuena personalmente por haber resuelto mi enigma. Ahora veo tu entrada (genial libro que leí hace años) y comprendo por qué en esto de los cuentos estás hecha una entendida.

Besos.

cuchu dijo...

Hola Mar, veo que entiendes mucho de psicología infantil. Te agradezco mucho tu visita por mis Cuentos Infantiles....Creo que voy a leer mucho en este rincón, porque puedes enseñarme muchas cosas.

Un beso

Kym dijo...

He leído el título de la entrada y me ha corrido un escalofrío por la espalda. "MOMO", cuántas veces lo leí de niña, ese libro mágico del que no se podía desperdiciar ni una sola palabra. Un día se lo presté a una amiga y nunca volví a verlo. ¿Lo peor? nunca volví a leerlo e, incluso, me olvidé de él.

Hoy me lo has hecho recordar, y me has traído un montón de recuerdos que estaban guardados esperando ser redescubiertos.

Por lo demás, sí, en este mundo de comentaristas, de periodistas sabelotodo (y que me perdonen los periodistas si hay alguno leyendo), de blogueros parlanchines (jajajaja, me incluyo), todos parece que tenemos algo que decir, pero muy poco tiempo para escuchar.

Mar dijo...

No lo dudes Kym, regalate de nuevo a Momo, así cuando tu peque tenga la edad suficiente podrás disfrutar de su lectura juntas. Esta lleno de valores que tenemos que recuperar.

Si tan importante es saber escuchar, también lo es expresarse, formando un tándem equilibrado, ejerciéndolo con respeto. Me gusta el mundo bloguero, al escribir queremos que nos escuchen y nosotros nos leemos, que es una especie de escucha impresa.

Nos leemos!!!

Un abrazo.